"EL MANNISHBOY"


Inmortalizado por Muddy Waters, (mi maestro) "The Mannishboy", de Willie Dixon, fue el apodo dado por un gran amigo y ex-compañero de banda, hace ya bastantes años, primero a modo de burla, por mi precaria imitación del clásico del "Mojo", para luego quedarse conmigo más que nada como homenaje al maestro del chicago blues y quien me abrió la puerta a los sonidos del alma. Hoy siendo parte de GUATAPIKE, "La pequeña Moledora de Carne", sigo buscando el blues en mis propios pasos.

BLUES A LA CHILENA
Si bien mi formación ha sido practicamente autodidacta, no siempre toqué la guitarra, de hecho de chico quedé traumado con una profesora que nunca se percató que soy zurdo (de la cabeza y de la manos), siempre me daba vueltas la guitarra al lado diestro, cosa que terminó por aburrirme y preferir otras entretenciones de cabro chico. No fue hasta la adolescencia que descubrí el rock y su poder, tuve la oportunidad de crecer fuera de Chile en momentos en que la represión política y cultural de mi país, no permitía más expresiones que las oficiales.
También tuve la suerte de crecer en una familia que gustaba de la música en general, mis padres con sus boleros y sus tangos, mis hermanos mayores entre el rock clásico, la nueva canción chilena y el canto nuevo, lo que me dió un abanico de colores músicales, los que hoy conforman mi memoria musical y emotiva.
Llegué al rock como todos, emulando a mis héroes rockeros, pero cuando tuve la oportunidad y el don de hacer canciones, decidí dedicarme sólo a hacer mi música...
Fotografía: Mauricio Sánchez Q.

La primera vez que escuché un blues fue como a los 5 años, era "Satchmo", Louis Armstrong, (si se locos que era un trompetista de jazz, pero se mandaba unos blues increibles). Fue un estremecimiento indescriptible, una cuestión de alma. Pero no sería hasta los 17 años, cuando tuve mi primera guitarra eléctrica (hechiza comprada en el Persa Bio Bio por 25 lukas) que supe de que se trataba esa sensación que me invadía cada vez que escuchaba los cassettes regrabados y carreteados de Muddy Waters, Howlin' Wolf, Billie Holiday y B. B. King que un amigo me prestó y que nunca le devolví.
El Blues se quedó conmigo y si bien pasé por diversos estilos dentro del formato del rock, tocando con excelentes músicos, cuando los proyectos se terminaban, siempre volvía a mi vieja guitarra e' palo a cantar sobre los doce compases.
Hoy pasados los 3 tercios, sigo en el rock, con una banda de amigos increible; GUATAPIKE, en la que el blues también está más que presente...
Hermanos míos, el Blues esté con vosotros...!